Es muy importante que los niños, desde pequeños, aprendan, a través de sus padres y sus educadores, a respetar y a valorar la naturaleza. El amor por la naturaleza les llevará a amar y apreciar el mundo natural y a actuar en correspondencia con estos sentimientos, contribuyendo a su cuidado y preservación.
La educación en la naturaleza es el camino idóneo para formar a una sociedad respetuosa con el medio ambiente y dispuesta a realizar importantes sacrificios para preservar su hábitat. Es necesario que los niños comprendan que la conservación de la Tierra depende de nosotros y que cuidarla es nuestro deber.
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